Encuentros adultos con mujeres: ¿Es posible?

Hoy contaré mi historia en la página de citas casuales encuentroadulto. Aquí conocí una chica que buscaba lo mismo que yo: sexo sin compromiso. De esta forma quiero hacer ver a la gente que encontrar este tipo de relaciones en Internet es mucho más fácil de lo que parece.

Ella y yo lo sabemos. Nadie más. Nos juntamos porque estamos solos y porque hay atracción. Lo pasamos bien follando en la cama. Nos gusta experimentar. Hay confianza. Siempre la hubo. Ella trabaja. Yo también pero solamente nos vemos cuando apetece. Somos follamigos. Sí, porque además de todo hay amistad.

Vamos al cine y ahí también nos metemos mano. Mola pasarlo bien. Reírnos de todo. No queremos ponerle un nombre a lo nuestro pero a quienes les ha pasado lo titulan así: follamigos. Y bueno, sí. Tal vez sea que somos eso. Dos amigos que follamos y que no aspiramos a más.

Ella es atractiva. Pibonazo. Dice que yo también tengo mi qué. Le hago caso. Sé que físicamente no soy un tío agraciado. A mí me basta con que haya mujeres hermosas en el mundo. Suficiente con eso. Y cuando digo hermosas me refiero a la parte interior de cada fémina. A lo que nos conmueve. A lo que nos vuelve débiles ante ellas. A la sensación agradable que transmiten al estar uno a su lado. Con ella me pasa todo eso. Somos sinceros, cuando decimos que no queremos una historia de amor con cupido de por medio.

Sabemos que lo nuestro, esta aventurilla de follamigos puede terminar en cualquier momento. El día que uno de los dos diga basta. El día que yo diga oh, no me he enamorado de esta chavala. O el día que ella me diga si quiero seguir pero más en serio. Eso no va a pasar. La conozco. No creo que cambie en ese sentido.

Sé que hay chavales que estarían dispuestos a todo con tal de tener una novia como ella, pero a mí, que quieren que les diga me gusta follármela bien, nada más. Hablamos un poco pero nada. Son tonterías. Cosas que nos hacen reír. Te quiero, te amo te adoro, es reemplazado por putilla, ven aquí mi deliciosa zorra. Dame un beso mi querido morbosillo. Perro. Perra hambrienta. Así nos tratamos. Nunca me lo he pasado mejor. No la amo o bueno, no conozco el amor, así que no puedo comparar.

Pero cómo me gusta destrozarla en la cama. Sé que cuando pase el tiempo dejaré una huella profunda en su interior. Sé que dentro de su vagina hay unas letras escritas en carne viva que dicen: espacio reservado para mi follamigo, cerca del punto G; please.

A veces, entre tabaco y copas. Entre porritos y cenas en camas de hotel, pensamos en el futuro. Ella me ve con una chavala dominante. Yo la veo con un chaval que la idolatre. Que la ame con locura porque eso es lo que se merece mi pibón.

Y en esas noches pienso también que un día sin decirme nada se me irá como el humo que se desvanece, como el polvo de los rincones que succiona la aspiradora, entonces me quedará el recuerdo y también la idea de algún día volver a ser follamigos y refugiarme en aquel escondrijo que nos hacía pasarlo bien. Con ninguna otra tía me lo he pasado tan pipa.