Los abuelos y su afición a las nuevas tecnologías

Según un reciente estudio, la nueva generación de consolas de videojuegos están sirviendo para un propósito que nada tiene que ver con el que se les dio a la hora de diseñarlas. Y es que todos estos nuevos aparatos, equipados con los mejores avances técnicos, la mejor resolución de imagen y con conexión móvil a internet, ha visto incrementarse su uso para acceder al porno online en más de 70%, ahí es nada.

Esto seguro que no coge de sorpresa a mucha gente, ya que, por mucho que se quiera decir que la afición al porno está en horas bajas, eso no es realmente cierto. Aunque debo reconocer que parece que la gente ya no está tan enganchada como en los primeros tiempos de internet, no por eso se puede decir que sea algo que no interesa a la gente; y si en mi generación necesitábamos armatostes impresionantes para conectarnos y ver chicas desnudas o guarras follando, pero no dudábamos en tomarnos la molestia, ¿qué no harán las nuevas, cuando tienen un montón de dispositivos a su disposición mucho más pequeños, rápidos y eficaces? Por mucho que el mundo dé vueltas, el género humano, y mucho menos el masculino, no puede haber cambiado tanto.

Ahora, tras estos datos que son  comprobables, o al menos eso pensamos, debemos actuar en consecuencia. Por un lado, las videoconsolas son el producto estrella de la tecnología para la diversión de nuestros jóvenes; ya hay quiénes hacen un problema por la cantidad de horas que pasan delante de ella, sin que nadie piense que, si cada vez son más pequeñas, más fáciles de manejar, con mejores prestaciones y con una importante campaña publicidad que las avala, eso es lo más razonable que puede pasar. ¿Ahora es un problema si acceden al porno online gracias a ellas? Puede que acortar sus tiempos de uso sea una solución, pero ¿sería momentánea, y al cabo terminarían haciendo lo mismo, sólo que con otro dispositivo? Al fin que todavía puede tenerse un poco de control sobre ellas, sobre todo las que aún necesitan algún tipo de cable (por supuesto, es más difícil en las que pueden portarse tranquilamente de un lado a otro); si las eliminamos o gestionamos su uso, ¿estamos seguros de que reconduciría la situación, o sólo sería hasta que encontraran otra forma de hacerlo?

Y cuidado, porque este problema no se achaca sólo a los jóvenes. No sé si os habéis dado cuenta de que nuestros mayores se han convertido en unos auténticos adictos a las nuevas tecnología, algo que puede ser peligroso si tenemos en cuenta que no tienen la suficiente soltura con ellas, ni tampoco toda la familiaridad necesaria. Pero como siempre, nuestros abuelos se apuntan a un bombardeo (deben pensar que ya poco tienen que perder, jeje), y a causa de esa valentía, a veces acaban siendo objeto de burlas (suena feo, digamos mejor de bromas):